Argentina, Cuestión de hotel, Travel / 09 09UTC junio 09UTC 2016

Jujuy: un pueblo entre cerros llamado Purmamarca

Eso de que el tiempo está como detenido en algunos lugares, es literal en Purmamarca. Enmarcada en el imponente Cerro de los Siete Colores, está muy cerca de otros puntos imperdibles, como las Salinas Grandes y Tilcara. En esta nota, una visita inolvidable de fin de semana, en un hotel muy especial.

Por las calles de Purmamarca.
Por las calles de Purmamarca.

En el mismo viaje relámpago en el que recorrí parte de la capital salteña, me aventuré un poco más allá, hacia las bellezas jujeñas. El destino: Purmamarca y su fascinante Cerro de los Siete Colores. Es impactante observarlo y descubrir que puede haber más gamas de color que las imaginables, y que el cerro se va transformando con la luz del sol, en los distintos momentos del día.

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En los alrededores de la Plaza de Purmamarca, se pueden comprar souvenires de todo tipo y entre las cosas ricas, tortillas recién hechas.

El punto panorámico es desde la plaza, donde todas las mañanas, decenas de vendedores preparan su mercadería para ofrecer a los turistas: ollas de barro, tejidos, tulmas y todo tipo de souvenirs que tienen el sello norteño en cada estampa, y en cada mano que participó del proceso.

El Cerro de los Siete Colores

Las callecitas de Purmamarca.
Las callecitas del pueblo.

Es un paisaje que tardó setenta y cinco millones de años en formarse, fruto de sedimentos marinos, lacustres y fluviales que se fueron depositando allí, desde durante siglos y siglos. Son sus capas sedimentarias las que irradian tonalidades increíbles, y le dan nombre a este cerro que enmarca al pueblo de Purmamarca.

El Cerro los Colorados, un circuito que se puede hacer caminando.
El Paseo de los Colorados, un circuito que se puede hacer caminando.

Una caminata posible para es dar la vuelta por el Paseo de los Colorados, justo a espaldas del pueblo y también, explotando en colores. Son alrededor de 3km que implican poco esfuerzo pero que son ideales para apreciar el paisaje desde distintos ángulos. El camino va marcado por dentro del cerro y termina detrás del pueblo, luego de pasar por el cementerio local.

Dormir en El Manantial del Silencio

El jardín del Manantial del Silencio, con vista al Cerro de los Siete Colores.
Un rincón especial en el Manantial del Silencio. De fondo, el Cerro de los Siete Colores.

Enclavado en medio del paisaje imponente, y a sólo metros del pueblo de Purmamarca, sobre la Ruta Nacional 52, en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, está el Manantial del Silencio. Un hotel con mística propia que es, definitivamente, parte de la experiencia de vivir el lugar. De estilo neocolonial español, construido en el año 2000, la arquitectura del hotel respeta y se mimetiza con la zona a través de muchos detalles, como el uso de materiales autóctonos. Sorprenden las paredes de adobe y las cañas huecas en los techos.

Buen descanso en el Manantial del Silencio.
Buen descanso en el Manantial del Silencio.

El edificio fue diseñado por el  arquitecto Mariano Sepúlveda, que en 1985 recibió la Cruz de Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica por su trabajo en Argentina con el estilo colonial español. También la decoración es un punto especial, que le da aún más personalidad al hotel: cada rincón suma objetos  pertenecientes a familias históricas del norte argentino y hay una mirada puesta en el diseño y el detalle.

El living, uno de los espacios más lindos del hotel.
El living, uno de los espacios más lindos del hotel.

Es difícil destacar un sólo punto del hotel, porque todos tienen su encanto. El inmenso living tiene el hogar siempre encendido y unos sillones tentadores, que parece que están esperando para que uno se acurruque a leer o simplemente, a mirar el fuego. O las inmensas galerías que dan a la piscina descubierta, desde las que se pueden contemplar los cerros.

La vista única al Cerro de los Siete Colores, desde el spa del Manantial del Silencio.
La vista única al Cerro de los Siete Colores, desde el spa del Manantial del Silencio.

Pocos lugares en el mundo con un spa con una vista como este. Se puede apreciar, desde el jacuzzi, a una postal panorámica del Cerro de los Siete Colores. Una experiencia totalmente inolvidable, a la que además se le puede sumar alguno de los tratamientos que allí se ofrecen.

Un plato a base de carne de llama, de las estrellas del menú del chef Sergio Latorre.
Un plato a base de carne de llama, de las estrellas del menú del chef Sergio Latorre.

Otro destacado es el restaurante, que definitivamente tiene una fama que trasciende las fronteras jujeñas pero nace en el respeto profundo por el producto local. Quien lo honra es el chef Sergio Latorre, cuya impronta ineludible es la cocina andina y una constante búsqueda por el equilibrio entre insumo y  su preparación. Se lucen en sus platos la carne de llama, los papines y maíces andinos, la trucha de las montañas de Yala, la quinua y el amaranto, los deliciosos quesos de cabra, el típico charqui y un sinfín de notables productos que Latorre honra en cada plato.

La bella galería del hotel.
Puro silencio y tranquilidad. Una postal desde la galería del hotel.

El hotel El Manantial del Silencio queda en la Ruta Nacional Nº52 Km 3,5, Purmamarca – Quebrada de Humahuaca, Más información y reservas, aquí.

Agradecimientos: GGM&Asociados, Hotel Manantial del Silencio.

Daniela Dini para The Urbanhunter Project

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