Personajes, Urbanstories / 08 08UTC noviembre 08UTC 2015

Pedro Lambertini y sus diarios de bicicleta

Aventurero y viajero trotamundos, Pedro Lambertini hace culto de la calidad de vida no sólo con su cocina, sino también con su forma de moverse por el mundo, lo que le valió hasta un ciclo por televisión viajando por  Alemania… en su Bronton naranja. Aquí mi nota publicada en Revista Bacanal.

Nuestros ojos son la cámara del mundo. A veces, según el modo de desplazamiento, cambia la película que vivimos(…). Vemos según cómo nos movemos. Y nuestro alrededor se arma en el recorrido. También importa qué se busca con la mirada, qué despierta la atención. En este sentido, ¡nos movemos según lo que vemos!”

Dice David Byrne, en su obra que hace elogio a las dos ruedas. Y así se mueve Pedro Lambertini. Sus diarios de bicicleta propios podrían arrancar en su Córdoba natal -donde vivió hasta los 12 para mudarse a Buenos Aires, aunque sus orígenes persisten todavía en un acento suave, inconfundible-. Ese primer encuentro con la bicicleta fue, como él define, ‘no muy bike friendly’.

La compañera de aventuras de Pedro en su viaje por Alemania y en Buenos Aires.
La compañera de aventuras de Pedro en su viaje por Alemania y en Buenos Aires.

 

Era muy chiquito, estaba empezando a caminar y ya era ‘largo’ -indicios del metro noventa y dos al que llegaría años después-, metió los pies en los rayos de la bici y se quebró. Del terror de la madre a que creciera con las piernas torcidas no quedó más que la imagen de un bebé muy especial, rengueando con un yeso  y todo, que no paró hasta que le sacaran las rueditas de la bicicleta que recibió de regalo de Navidad, a los 4 o 5 años, la primera. “El sentido del equilibrio es maravilloso. Una vez que lo adquirís, no se te va más, te olvidás de cuando te caías“, dice, fascinado. Generación 1982, pasó por la moda de las mountain bikes en los 90′ y recién le llegó la bici urbana cuando empezó a trabajar en varios restaurantes a la vez, atravesando gran parte de la ciudad a diario. Intentando optimizar tiempos -siempre con la idea de moverse de la forma más sostenible posible-, Pedro vivía en Belgrano R y hacía escalas en Palermo, la zona del Botánico y Barrio Norte. Hacía ese circuito para trabajar, y de aquellas  épocas le quedan los recorridos bicicleteables que aún hoy usa para moverse por Buenos Aires, aunque un cable a tierra sigue siendo pedalear dos o tres horas y perderse por ahí.

Pedro Lambertini con su Brompton, y la producción que hicimos para Revista Bacanal.
Pedro Lambertini con su Brompton, y la producción que hicimos para Revista Bacanal.

Si ya tenía un idilio con la bicicleta como modo de vida, el asume que el romance definitivo le  llegó con ‘la Brompton’ en 2011. “Mi socio en Natural Deli era inglés y se le ocurrió representar una marca de bicicletas de su país, de un diseño exquisito, plegable, eminentemente urbana“, recuerda. Y fue allí donde nació el amor por su compañera incondicional -de estética perfecta, color naranja y con un asiento de cuero con monedas de cobre golpeado-, que lo llevaría más lejos de lo que podría imaginarse.

Trotamundos en dos ruedas

La Brompton en primer plano.
La Brompton en primer plano.

Año 2013, treinta y dos días, dieciséis ciudades y una gira por Alemania que culminó en la pantalla de El Gourmet, bajo el programa “Alemania. Tradición y Sabores”, con la conducción de Lambertini… arriba de su Brompton.  Se estrenó en 2014 y fue un éxito que actualmente tiene su repetición en pantalla. “No fue un programa que se hizo en forma convencional: las tomas con la bici se hacían desde varios ángulos con una rollercam, desde una camioneta, con cámaras agarradas a distintas partes de la bici y hasta en mi frente. “. Pedro fue el creador de la idea, no sólo por amor a este medio de transporte sino por su vínculo con el país: fue a colegio alemán e hizo allí su último año del secundario, lo que le dio un perfecto manejo del idioma y una conexión única con el lugar. “Pensé la bici como la imagen al principio, pero le dio mucho dinamismo también al programa. Cada capítulo trató un tema de la cultura alemana y su gastronomía, como cocineros de distintas ciudades, sabores dulces, la noche, la celebración“, explica.

Pedro Lambertini en acción.
Pedro Lambertini en acción: es uno de los talentos jóvenes de la gastronomía argentina.

 

Cocinero por vocación inconfundible, ya de adolescente hacia tortas para vender. Pasó por el Hotel Caesar Park, de la mano de Beatriz Chomnalez y Germán Martitegui, siguió con Fernando Trocca en Sucre y más tarde en Bar Uriarte. Abrió su propio emprendimiento de pastelería en el que cocinaba para terceros, trabajó en un restaurante thai, y le puso toda su impronta a Natural Deli, el emprendimiento del que formó parte durante siete años. La televisión llegó de forma natural: la directora de contenidos de la señal de televisión El Gourmet era fanática del restaurante y lo vio charlando con un cliente. Pasó el casting, en 2011 arrancó en televisión y nunca más paró.

“Muestro una amplitud de formas de comer sano, sin caer en fundamentalismos. No puedo concebir la alimentación ignorando la nutrición, lo que no me convierte en nutricionista, ni en promotor de lo light. Siempre hay formas de combinar los productos de una manera sana y a la gente le gustó la propuesta: uno repite las experiencias que te hacen sentir bien”, dice, definiendo su propio estilo.

Viajero de alma, recorrió gran parte de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, y en noviembre de este año le esperan nuevas aventuras en las puertas del sudeste asiático, con Vietnam como próximo destino. Sueña con llevar a la Brompton a Nueva York, una de sus ciudades preferidas y más ‘bicicleteables’. Desde lo personal, para Pedro, “viajar te amplia el panorama. Es tomar consciencia de todas las posibilidades que tiene la vida, todo lo que pudo ser y no fue. Sos más consciente de lo que elegís hacer porque expande tus posibilidades”. Desde lo profesional, para él, es inspiración. “Al conocer la cocina de un lugar, conocés el producto, la costumbres, porqué comen algo y se lo ponen a todo y así. Cuando me invitan a un lugar no intento hacer la comida local ni tampoco la argentina, sino que voy a aprender, y propongo hacer mi cocina con los ingredientes de allá, investigo mucho“, explica.” Viajar es tomar dimensión de la relevancia de la gastronomía en la cultura”. Y él lo sabe:  si es en dos ruedas, mucho mejor.

Daniela Dini para Revista Bacanal | Sección COCINEROS | Ed. Octubre 2015

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