Argentina, Comer, Food, Gourmet, Lifestyle, People, Urbanstories / 31 31UTC mayo 31UTC 2014

Pedro Lambertini, mucho más que sano y natural

Es un referente de la nueva cocina argentina, promotor de  la alimentación saludable y figura mediática: lo siguen miles de personas por ser una de las caras jóvenes de la señal de televisión El Gourmet. Mi charla con Pedro, recorriendo su trayectoria, los proyectos y el amor por la profesión.

(Nota publicada en la Revista CHE, Inprotur)

“La comida tiene que ser rica, casera, con los mejores ingredientes. Si son orgánicos mejor, y sino, los mejores que encuentres. Siempre hay una vuelta y formas de combinar los productos que tenés de una manera sana”, define Pedro.

Hay personas a las que la vocación se les nota en los detalles: en la forma de hablar, de moverse, en la energía que irradian. Desde cómo sonríen hasta en el tono de voz. Pedro Lambertini es una de ellas. Habla con la claridad de quien encontró su camino y jamás puso en duda que su vocación era también un designio, una misión. Ni siquiera cuando a los doce años, después de haber dejado su Córdoba natal para mudarse a Buenos Aires, la falta de los alfajores de maicena de la abuela lo obligaron a ponerse a experimentar en la cocina hasta encontrar ese sabor que lo trasladaba a su infancia. A su casa con patio enorme en el barrio Alto Palermo, en Cerro de las Rosas, en la capital cordobesa, donde las tardes eran eternas, de pies descalzos y amigos corriendo en el parque enorme del colegio o en las calles tranquilas, a la hora de la siesta. Quizá a los doce todavía no sabía que la cocina iba a convertirse en profesión –ni que años después, enseñaría junto a su nonna esos mismos alfajores por televisión-, pero si tenía muy en claro que, cocinar, era lo que más le gustaba hacer. Y que necesitaba saber más. “Córdoba me marcó en mi relación por la cocina pero mi vocación apareció definitivamente en Buenos Aires”, recuerda Pedro, que a pesar de que ya hace más años que vive como porteño que como cordobés, todavía conserva la tonada inconfundible. “Cocinaba mucho de chico, era como un juego para mi. Me la pasaba los fines de semana cocinando. Me acuerdo que tenía que hacer un hojaldre y me ponía el despertador a la noche para darlo vuelta a las tres horas”, dice, entre risas. Nunca más paró, y uno de sus recuerdos más fuertes es cuando a los quince años, su mamá lo llevó a conocer a Francis Mallman a Los Negros, en Uruguay. Mallman hasta le ofreció hacer una pasantía, pero Punta del Este era lejos y todavía tenía que terminar el colegio. Aunque él se las ingenió para que el trabajo, de una forma u otra, no tuviera que esperar. “Yo tendría 16 o 17 años y dos señoras habían abierto una casa de tortas cerca de mi casa, se llamaba Macadamia. Fui a ofrecerles proveerles tortas. Les llevé una de muestra y empecé a trabajar”, dice, trayendo a sus palabras la misma osadía y las ganas de la adolescencia. Hizo el último año del colegio en Alemania, y cuando volvió, se anotó en la Escuela del Gato Dumas. De padre médico y madre abogada, hermano menor y mimado de otras dos hermanas mujeres con profesiones tradicionales, a Pedro lo único que lo hacía dudar era si siendo ‘cocinero’ podría decepcionar. Hasta hizo un año de Administración de Empresas en UBA, “para ver qué onda”, pero enseguida se dio cuenta que no iba por ahí: “No me resultó un desafío, me topé con mucha gente perdida y ahí me pregunté ¿porqué me voy con los perdidos si yo tengo una vocación marcada?”. Sabía perfectamente que la única respuesta posible era seguir su deseo más fuerte, y todas las puertas se abrieron.

De la cocina a la televisión, sin escalas

Lo que siguió fueron años de trabajo y más trabajo: de nutrirse, entrenarse, aprender de los grandes. Pasó por el Hotel Caesar Park, de la mano de Beatriz Chomnalez y Germán Martitegui, siguió con Fernando Trocca en Sucre y más tarde en Bar Uriarte, parte del mismo grupo restauranteur. En el medio vió que había una veta que podía explotar, el furor de la pastelería en restaurantes, bares y hasta heladerías, así que abrió su propio emprendimiento personal en el que cocinaba para terceros. Corría el 2006 y por las noches trabajaba en un restaurante thai, en la otra punta de la ciudad. “Durante medio año hice las dos cosas al mismo tiempo. Ganaba poco y estaba agotado, pero tomarme un taxi para poder dormir la media hora del viaje era el único lujo que me daba”. Fue por ese entonces que conoció a un empresario gastronómico inglés, que quería traer el concepto de cocina orgánica, natural y mercado de delicatesen, a Buenos Aires. “Tenía mucho que ver con la forma en la que yo comía desde chico. Me puse a investigar y arranqué”, recuerda. “Fue un proyecto con mucha luz en sus comienzos, muy atrayente. Enseguida fue un boom, fue un gran aprendizaje”.

Pedro en una huerta, en uno de sus tantos viajes. “Muestro una amplitud de formas de comer sano, sin caer en fundamentalismos.”

Así fue que le puso toda la energía y su estilo a lo que se convirtió, poco después en Natural Deli, el emprendimiento del que formó parte durante siete años. Lo que siguió, se dio naturalmente: la directora de contenidos de la señal de televisión El Gourmet era fanática del restaurante y lo vió charlando con un cliente. Enseguida le propuso hacer un casting y a los tres meses, a punto de cumplir los 28 años, le anunciaron que en 2011 tendría su propia serie de televisión. Fue el comienzo de “U.N.O.” (Único, Natural y Orgánico), le siguió “Frutos de la Sierra” en 2012, y en 2013, “D.O.S.” (Deli, Orgánico y Saludable), multiplicando el éxito y los seguidores, programa tras programa. Sin trabas, entregándose a ese proceso, Pedro se convirtió en un referente en un espacio que era necesario en la escena gastronómica: “Muestro una amplitud de formas de comer sano, sin caer en fundamentalismos. No puedo concebir la alimentación ignorando la nutrición, lo que no me convierte en nutricionista, ni en promotor de lo light. Siempre hay formas de combinar los productos de una manera sana y a la gente le gustó la propuesta: uno repite las experiencias que te hacen sentir bien”.

Lo saludable llegó para quedarse

Instantánea en plena charla con Pedro. Toda mi admiración para este chef que es una de las caras jóvenes de la gastronomía y un referente en cocina saludable.

El 2013 fue un año dedicado a viajar, dar clases de cocina, disfrutar de su tercera serie en televisión y proyectar lo que se viene en 2014: su primer libro de cocina y el lanzamiento de un programa que lo llevó a recorrer Alemania en bicicleta, a través de los sabores de cada ciudad. “Cocinar, además de brindar una experiencia de placer, tiene de alguna manera una misión que está por detrás de eso, que es enseñar a comer mejor, y eso la gente lo agradece”, reflexiona, acerca de su lugar como referente. Para él se trata de una responsabilidad grande, pero más de un desafío. “Al argentino le apasiona hablar de la comida. Es un tema que está siempre. Puntualmente con la comida saludable, no se trata de una tendencia”, dice, sin vueltas. “Lo saludable es una opción, no una moda: no es lo nutritivo asociado a la dieta, a lo restrictivo y sacrificado. Si comiste rico, te sentís lleno y bien… eso forma parte de la experiencia, y es algo muy concreto de  que lo saludable vino para quedarse y se va a profundizar”.  Para Pedro, lo que sigue, es el comercio justo y aquello que involucra la calidad de los alimentos. “Lo orgánico, natural y regional, el saber de dónde viene el producto que consumís, es un indicador de calidad y cada vez se valora más”, cierra contundente en sus ideas, enérgico como en cada cosa que hace, como cada cosa en la que cree. Con el espíritu y la convicción que lo llevaron a estar hoy donde está, a sus 31 años. “Siempre soñé con esto. Cuando uno realmente desea algo, lo ve. Si lo ve, lo vive, y si lo vive, lo siente y lo hace realidad. Se trata de desear, creer con convicción y esperar a que ese deseo se haga realidad, pero no sentado”, aclara, con cierto brillo en los ojos. “Creer es hacer”, remata, como quien transmite un secreto, pero no con recelo sino con generosidad. La misma con la que comparte lo que sabe detrás de una pantalla para miles de televidentes, o frente a un grupo reducido de alumnos en una clase de cocina. O frente a una periodista en una entrevista que se transforma en una charla enriquecedora. Y sonríe con la misma sonrisa del comienzo, inconfundible, genuina. Como su vocación, como él.

Daniela Dini.

2 Comments

  1. federico

    Excelente la nota.

    06 . abr . 2014
  2. marchu

    Muy interesante la nota al talentoso Pedro!!!

    04 . jun . 2014

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