Rüdesheim, una escapada desde Frankfurt a la tierra de Riesling

Drosselgasse, la callecita más famosa de Rüdesheim.

En Alemania, a sólo una hora de Frankfurt, se pueden descubrir paraísos inesperados. Tal es el caso de  Rüdesheim am Rhein, cuna de algunos de los mejores vinos alemanes, y una ciudad con mucha historia. Llegar es muy fácil: desde el mismo aeropuerto de Frankfurt, se puede tomar el tren hacia Rüdesheim, y en una hora aproximadamente, el paisaje cambia. Mucho verde, viñedos y el famoso río Rhein (o Rin). A sus orillas descansa esta ciudad encantadora con alma de pueblo, dentro de la región de Rheingau.

El paisaje en Rüdesheim, a sólo una hora en tren desde la ciudad de Frankfurt.

Patrimonio de la UNESCO, entre sus callecitas se pueden ver casas del 1400, aún en pie. Drosselgasse es, posiblemente, la cuadra más famosa, situada en el casco antiguo, llena de restaurantes y tabernas típicas, donde de noche y de día hay música en vivo. Con sólo 700 habitantes, en Rüdesheim reciben más de 2,5 millones de visitantes por año y es un lugar ideal para recorrerlo a pie.

Selección de Rieslings de la Bodega George Breuer, en la antigua cava familiar.

Toda la zona es famosa por la producción vitivinícola, en especial el Riesling, cepa emblema alemana (así como a Argentina se la asocia con el Malbec, el Riesling es sinónimo de Alemania, pero en cepa blanca), y también hay grandes ejemplares de Pinot Noir.  Visitamos la bodega familiar Georg Breuer, y Theresa Breuer -una de sus descendientes, hoy a cargo de la bodega-, nos guió por todo el proceso del vino. La estrella es el Riesling -venden 260,000 botellas al año, y esta cepa se lleva el 80% de las ventas- y aquí se da con un estilo especial, por la presencia de pizarra en el suelo.

El divino hotel de la familia Breuer.

Nos hospedamos en el hotel Breuer’s Rüdesheim Schloss -si, los Breuer son una gran familia y de las más conocidas del lugar-, y disfrutamos de una mesa típica alemana en el Weinrestaurant der Familie Breuer, un restaurante familiar atendido por sus propios dueños. Además del inmenso salón, tienen un patio al aire libre donde hay música y baile alrededor de las mesas.

Patio típico alemán donde funciona el restaurant de los Breuer, un clásico de Rüdesheim.
La mesa está servida. Riesling y delicias alemanas.

Entre las atracciones, está el teleférico, que atraviesa los viñedos y regala hermosas vistas al Rhein, y 200 metros más arriba, el monumento Niederwalddenkmal, que representa la unión de todos los alemanes y fue inaugurado en 1883, para conmemorar la fundación del imperio alemán al final de la Guerra Franco-Prusiana.

La vista desde lo alto luego de subir en teléferico, con el Rhein y los viñedos de fondo.
La familia Breuer entre viñedos.

 

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