Argentina, De Copas, Outdoorhunter, Travel / 07 07UTC octubre 07UTC 2016

Wine & ski: A pura nieve con Bodega de Fin del Mundo en Chapelco

Viajé a San Martín de los Andes con Bodega de Fin del Mundo, para una travesía que combina lo mejor de varios mundos: grandes vinos patagónicos, excelente gastronomía, un paisaje único tapizado de nieve y el Cerro Chapelco.

Lista para partir para la Patagonia.
Lista para partir para la Patagonia.

Vinos patagónicos, la propuesta de Bodega de Fin del Mundo:

El viaje fue iniciativa de Bodega de Fin del Mundo, y estuvo atravesado por el espíritu del vino a cada momento. Con esto quiero contarles que fue un viaje particular, que combinó la aventura a la que la montaña obliga, más aún en pleno invierno, pero siempre acompañada de excelentes vinos. Nuestra anfitriona fue Ana Viola, una de las representantes de esta bodega familiar que tiene el título de ser la primera bodega de la provincia de Neuquén.

Grupo de chicas
El team femenino. De izquierda a derecha, Ana Viola de Bodega de Fin del Mundo, Patricia Gallardo de Ohlalá!, quien escribe, Dani Dini ;), Cande Ini de Maleva y Lucre Melcior de Keep Rolling.

Creada por su padre, Julio Viola, un apasionado del mundo del vino y además, emprendedor imparable, que supo ver en el terroir patagónico una oportunidad única a la que apostar. Así fue que inauguraron bajo la bandera de Bodega de Fin del Mundo en el año 2003, y hoy cuentan con 800 hectáreas de viña propia en San Patricio del Chañar -a 55 km de Neuquén Capital- donde que cultivan ocho variedades, con varias joyitas que se expresan muy particularmente en la Patagonia: el Pinot Noir, el Merlot, el Syrah, y el siempre tan argentino Malbec son los grandes destacados. A ellos se suman otras cepas como Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Tannat, Chardonnay y Cabernet Franc.

La Poderosa, una de las líneas de Bodega de Fin del Mundo.
La Poderosa, una de las líneas de Bodega de Fin del Mundo en la nieve de Chapelco. Foto: Diego Constantini.

La bodega sigue siendo familiar -Julio Viola hijo, está en producción junto a su padre, y Pedro, marido de Ana, a cargo de la parte comercial y exportación-. En 2009 se asociaron con la familia Eurnekian, sumando la incorporación de Juliana del Águila, una de las chicas de la nueva generación del vino. La bodega produce distintas líneas:  Ventus, Ventus Roble, Postales del Fin del Mundo, Fin, Newen, Reserva, Gran Reserva y Special Blend, entre otros, todas con el sello indiscutido del enólogo francés, Michel Rolland.

Un espumante
Un espumante 100% Pinot Noir, de Bodega de Fin del Mundo, al lado del fuego en La Casa de Eugenia.

Todo el viaje estuvo atravesado por placeres gastronómicos: no hubo momento del día en el que faltara una buena copa, y cada charla arrancaba siempre con una copa de espumante, 100% Pinot Noir, un hit de la bodega. Y cada comida siguió con distintas etiquetas que Ana seleccionó especialmente para probar durante el viaje.

La cocina de Pablo Buzzo
La cocina de Pablo Buzzo y una de las mesas inolvidables en Los Techos, en Cerro Chapelco.

Se sumó la gastronomía del chef Pablo Buzzo, que supo disponer los sabores gastronómicos a la merced de los vinos de Bodega de Fin del Mundo en cada momento. Una dupla imbatible.

A pura nieve (y brindis) en Chapelco:

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La combinación de buena gastronomía, vinos y nieve, fue perfecta. Chapelco nos recibió con una de las grandes nevadas de la temporada y algunas novedades, porque en los últimos años el cerro no ha dejado de incrementar y modernizar su estructura.

El team completo con Marcela de Cerro Chapelco.
El team completo con Marcela Ferreiro, nuestra anfitriona en Cerro Chapelco.

Lo interesante es que hay opciones para todos los tipos de esquiadores: magic carpets, pistas para principiantes, pistas negras y fuera de pistas, y un sendero de montaña de larga extensión pero apto para amateurs, que baja a la base y fue mi primera bajada de montaña esquiando. Un desafío que me debía hace años y concreté en Chapelco.

En plena nevada.
En plena nevada en el bosque de lengas, en Cerro Chapelco.

Si bien hay más de 28 pistas, con pendientes que van de los 20 a los 45°, en más de 1600 hectáreas esquiables, los esquiadores avezados prefieren la pista de “Los Italianos”, en la Cota 1980, que atraviesa un bosque de lengas.

Selfie entre medio de la clase de ski.
Selfie entre medio de la clase de ski.

Con el volcán Lanín de fondo, también se hacen caminatas con raquetas, y fue una de las actividades que hicimos, en plena nevada y con casi medio metro de nieve en la base.

Caminata con raquetas.
Caminata con raquetas: el desafío fue levantarnos!

Divertidísima e inolvidable la experiencia de abrirnos paso en la nieve y descubrir un bosque blanco de nieve virgen (con blooper incluido).

Para disfrutar entre el ski y las caminatas con raquetas, el cerro propone sus refugios. Los Techos es el más exclusivo -y sólo se llega esquiando-. Allí recargamos energías con un guiso de lentejas que preparó Pablo Buzzo, con un Cabernet Sauvignon Reserva de Bodega de Fin del Mundo, para continuar la jornada a pura nieve (el plato se ve en la foto de más arriba). Para el after-ski, Torino Winter Point, en la base del cerro, es ‘el’ punto de encuentro, con barra de tragos y Dj’s en vivo.

Gracias The North Face por acompañarme en todos mis viajes outdoor. Encantada con este look de nieve súper pro ;)
Gracias The North Face por acompañarme en todos mis viajes outdoor, y por el look de ski súper pro 😉 | Foto: Diego Constantini

Gracias Bodega de Fin del Mundo y Cerro Chapelco por esta invitación, Foster Newton y GGM Asociados por la coordinación del viaje 🙂 y The North Face Argentina.

Daniela Dini para The Urbanhunter Project.

 

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